¿Qué es un delito informático?

El aumento de los delitos informáticos ha sido -y sigue siendo- drástico y, por tanto, cada vez son más los usuarios que, día tras día, se convierten en víctimas de este tipo de delitos. Antes de entrar a analizar el auge que han experimentado los delitos informáticos como consecuencia -directa o indirecta- de la pandemia del COVID19, nos gustaría comenzar con dos definiciones de “delito informático”.

En primer lugar, la incluida en el Preámbulo del Convenio Sobre la Ciberdelincuencia del Consejo de Europa que la define como “todo acto dirigido contra la confidencialidad, la integridad y la disponibilidad de los sistemas informáticos, redes y datos informáticos, así como el abuso de dichos sistemas, redes y datos”.

Por su parte, el Prof. Davara, considera que “la expresión delitos informáticos hace referencia a determinadas acciones y/u omisiones dolosas o imprudentes, penadas por la Ley, en las que ha tenido algún tipo de relación en su comisión, directa o indirecta, un bien o servicio informático o telemático”.

Más allá de las definiciones, a nivel popular, se habla de delito informático para referirse a aquella acción que, afectando a dispositivos electrónicos y/o, al menos, a información en ellos contenida, se ve afectada por un robo, una supresión, una modificación o acceso no autorizado…

No obstante, y antes de seguir avanzando en el post, si quieres aprender más sobre delitos informáticos, tanto a nivel de empresa como a nivel usuario, en este libro te lo contamos todo.

Aumento de delitos informáticos: aumento de víctimas

Somos conscientes de que los delitos informáticos no son algo propio ni exclusivo ni de 2020 ni de 2021. Pero lo cierto es que la pandemia mundial del Coronavirus ha influido directamente en el incremento de este tipo de delitos puesto que, como todos sabemos y hemos vivido en nuestra propia carne, el nivel de conexión y uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones con diversas finalidades ha sido prácticamente omnipresente en nuestras vidas.

Baste como ejemplo de este incremento de las TIC: las videoconferencias de trabajo y personales, los directos en Redes Sociales para entretenimiento, clases online tanto a nivel colegio y universidad como con ánimo de seguir aprendiendo, también para adquirir nuevas habilidades, hacer deporte a través de la pantalla, compra online, …y un largo etcétera)

Entrando ya en datos concretos, en 2020, España batió -por desgracia- su propio récord en lo que ciberataques se refiere.

Y es que los ciberdelincuentes aprovecharon el incremento del tiempo invertido en Internet -y el desconocimiento por parte de los usuarios- de unas medidas de seguridad mínimas.

Las ciberamenazas crecieron hasta un 20 % durante el año 2020, llegando a superar los 62.600 millones de delitos cibernéticos. Una cifra histórica valorada cerca de los 2.900 millones, aumentando un 210 % respecto a 2019.

No lo olvidemos, ser víctima de un delito informático -tanto a nivel de empresa como a nivel usuario- implica un daño. Daño -económico, de reputación, sentimental y/o afectivo (por pérdida de fotografías y datos personales de los que no se tiene copia de seguridad y son importantes para el afectado).

Y, algunas veces, daño de todos los tipos a la vez.

CIBERDELITOS, CIBERSEGURIDAD, SEGURIDAD TIC, DELITOS INFORMATICOS

¿Por qué soy víctima de un delito informático?

Seamos claros:  la seguridad total, el riesgo 0…es imposible. Ahora bien todos los usuarios de Internet -tanto en el plano profesional como en el personal- debemos ser la primera “barrera de acceso” a los ciberdelincuentes. Y, por desgracia, en más de una ocasión lejos de impedir el acceso lo facilitamos…muchas veces somos “la vía de acceso, la puerta”.

Obviamente, no lo hacemos aposta. Somos los primeros interesados en no ser víctima de un ciberataque pero, en la mayoría de los casos por desconocimiento y, en otros, por despiste o por “ir con prisas” y no fijarnos, somos esa puerta. ¿Cómo? Haciendo clic en un enlace que nos manda un desconocido, dándonos de alta en un sorteo “demasiado bonito para ser verdad” y en el que se exige un número de tarjeta de crédito o descargando apps de tiendas no oficiales.

Hay una infinidad de motivos por los que, sin voluntad ninguna, abrimos la puerta de nuestro correo electrónico, de nuestras redes sociales, de nuestras cuentas en servicios de comercio electrónico y/o de otras páginas web. Quizás, el más peligroso de todos los motivos es esa creencia de “¿A quién le van a importar mis datos? Yo no soy nadie…hackean solo a la gente importante”. ¡Desterremos esa creencia, por favor!

¿Qué puedo hacer, en la práctica, para evitar ser víctima de un delito informático?

Te volvemos a decir: el riesgo cero no existe. Pero te incluimos a continuación una serie de acciones concretas para evitar -o, al menos, reducir la posibilidad y, en su caso, minimizar el impacto que un ciberdelito pueda tener en ti, en tu entidad, en los datos personales que guardas, en la información de trabajo etc etc.. ¡Apunta, haz pantallazo, envíate este post por correo electrónico…como quieras pero no dejes de hacerlo! ¡Ahí va!:

✅ Haz copias de seguridad frecuentes

Conoce el IMEI del móvil y tenlo a mano

✅ Utiliza un antivirus

✅ No te conectes a Wi-fi públicas.

✅ Revisa la configuración de privacidad y de seguridad tanto del dispositivo como de cada una de las aplicaciones.

✅ Comprueba si han hackeado tu correo electrónico

✅ Utiliza contraseñas seguras y cámbialas con frecuencia

✅ Activa la doble verificación

✅ Nunca pinches en un enlace de cuya fiabilidad no estés 100% seguro

No es una lista cerrada, ni mucho menos. Es solo un primer paso. Por desgracia, los ciberdelitos cada vez son más sofisticados y, por tanto, es más fácil “caer en sus redes”. Pero luchar y proteger la ciberseguridad debe ser una prioridad tanto de los usuarios como de las empresas. Y no solo en la teoría sino en la práctica.

Recuerda, si necesitas ayuda a la hora de crear políticas de seguridad de tu empresa y/o implementar protocolos y acciones en materia de privacidad y ciberseguridad, en Davara&Davara estamos para ayudarte.