Fotos, WhatsApp, el correo, el banco, las películas que hemos comprado… Todo eso es nuestra herencia digital, y se hereda o se pierde según lo que dejemos preparado. Y prepararlo es más fácil de lo que parece: basta con recordar tres palabras, lista, persona y notario.

Este tema lo tratamos en «Aprendiendo con Davara», la sección de Elena y Laura Davara en el programa «La tarde con Cristina», de TV Guadalajara.

Dejar dicho dónde están las llaves de casa

Cuando nos vamos de viaje, le decimos a alguien de confianza dónde están las llaves de casa. Con nuestra vida digital pasa lo mismo: si nadie sabe qué cuentas tenemos ni quién debe ocuparse de ellas, la familia se encuentra con una casa cerrada y sin llaves.

Y no hablamos de unos pocos. Según el INE, el 96,3 % de la población de 16 a 74 años usa internet, el 74,7 % utiliza la banca por internet y el 49,8 % compró alguna descarga o suscripción en los últimos tres meses. Casi todos tenemos ya una herencia digital, aunque no la llamemos así.

¿Tiene derecho mi familia a entrar en mis cuentas?

Sí. La ley de protección de datos lo reconoce desde 2018: los familiares y los herederos pueden pedir a las plataformas el acceso a los contenidos o su borrado, salvo que la persona fallecida lo hubiera prohibido. Y lo que tiene valor económico siempre es accesible para los herederos.

El problema no suele ser el derecho, sino la práctica: si la familia no sabe qué cuentas existían, no puede pedir nada.

El «testamento digital» es el testamento de siempre

No hay que hacer un documento aparte. El llamado «testamento digital» es el testamento de toda la vida, ante notario, con una cláusula que dice quién se ocupa de nuestras cuentas y qué debe hacer con ellas. Cuesta en torno a 40-80 euros.

Un detalle importante: las contraseñas no van en el testamento. Cambian a menudo y el testamento no es el lugar para guardarlas.

Cada vez más gente da el paso: en 2025 se autorizaron en España 775.162 testamentos, la cifra más alta registrada, según el Consejo General del Notariado.

Una persona de confianza en cada plataforma (y es gratis)

Además del notario, las grandes plataformas permiten designar gratis a alguien que se ocupe de la cuenta cuando faltemos. Cada una lo llama a su manera:

El móvil se hereda, pero su código no lo abre nadie

El teléfono, como objeto, pasa a los herederos. Pero el código de desbloqueo no lo abre nadie, ni siquiera el fabricante. La persona que hayamos designado accede a lo que esté guardado en la nube, no al teléfono. Por eso, lo que no tenga copia se pierde: activar la copia de seguridad es tan importante como elegir a la persona.

Lo que compramos en digital no es exactamente nuestro

Cuando compramos una película, un disco o un libro en formato digital, no compramos el objeto: adquirimos una licencia personal para usarlo. Las condiciones de Apple, por ejemplo, advierten de que, «aunque es poco probable», el contenido puede dejar de estar disponible, y su representante digital no recibe las películas, la música ni los libros comprados.

La película comprada no caduca (la alquilada y la de suscripción, sí), pero sigue atada a la cuenta. ¿La solución? Compartir en vida las compras con la función «En familia» y tener en formato físico aquello que de verdad nos importa conservar.

¿Y el dinero y las suscripciones?

El saldo en dinero que tengamos en una cuenta o en una plataforma sí se hereda. En cambio, las suscripciones siguen cobrándose mes a mes hasta que alguien las da de baja. Otra razón para dejar la lista hecha.

Seis pasos para dejar su herencia digital en orden

  1. Haga la lista de sus cuentas (correo, redes, banco, suscripciones), sin contraseñas.
  2. Elija a una persona de confianza y dígaselo.
  3. Desígnela en el móvil y en las plataformas que lo permiten.
  4. Active la copia en la nube de fotos y documentos.
  5. Decida qué pasa con sus redes sociales: si se cierran o se conservan.
  6. Dígaselo al notario para que lo recoja en su testamento.

Para las personas mayores y sus familias

El test de los treinta segundos. ¿Tiene un móvil con fotos, WhatsApp o correo electrónico? Entonces tiene herencia digital, aunque no tenga redes sociales ni compre por internet.

La tarde del café. Proponga a un hijo o a un nieto sentarse una tarde con un café. En ese rato pueden hacer juntos la lista de cuentas y elegir a la persona que se ocupará de ellas. No hace falta más para empezar.

¿Tiene dudas sobre su herencia digital o la de un familiar? En Davara&Davara podemos orientarle: escríbanos. Y si le preocupan los engaños por teléfono, lea también ¿Quién me llama a la hora de la siesta?.

Ordenar nuestra vida digital es el último favor que hacemos a quienes queremos.

Fuentes

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