Suena a ciencia ficción, pero usted ya ha usado algo muy parecido: cada vez que echa una moneda en la máquina de café. Un contrato inteligente, o smart contract, es el trato de toda la vida… que se cumple solo.

Elena Davara lo explicó en «Aprendiendo con Davara», la sección de Elena y Laura Davara en el programa «La tarde con Cristina», de TV Guadalajara.

El trato de siempre, sin intermediarios

Piense en la máquina de café. Usted pone la moneda, pulsa el botón y el café sale. Nadie firma nada, nadie discute y nadie tiene que fiarse de nadie: si se cumple la condición (la moneda), se cumple lo prometido (el café).

Un contrato inteligente es eso mismo, pero escrito en un programa informático. Las partes acuerdan unas reglas del tipo «si pasa esto, entonces se hace aquello», y el programa las ejecuta de forma automática cuando llega el momento.

La porra del bar y el tren que llega tarde

Otro ejemplo: la porra del bar. Todos ponen su dinero, alguien lo guarda y, cuando termina el partido, se paga al que acertó. Con un contrato inteligente no haría falta que nadie guardase el bote: el programa lo custodia y, en cuanto se conoce el resultado, paga al ganador sin que nadie tenga que reclamar.

O el tren que se retrasa. Hoy, para que le devuelvan el dinero, hay que rellenar un formulario y esperar. Con un contrato inteligente, el propio sistema comprobaría la hora de llegada y haría la devolución automáticamente, sin papeleo.

¿Para qué sirve un contrato inteligente?

Sus límites: una máquina no entiende de circunstancias

Los contratos inteligentes no son infalibles. Un programa hace exactamente lo que le han escrito, también cuando está mal escrito. Y, sobre todo, no entiende de imprevistos: no sabe que usted ha estado enfermo, que el banco se retrasó o que hubo un error.

Por eso la ley sigue estando por encima del programa. El ejemplo más claro es la vivienda: aunque existiera una cerradura «inteligente» programada para bloquearse si no se paga el alquiler, nadie puede dejarle fuera de su casa de forma automática. Con la vivienda, la ley siempre protege a la persona, y solo un juez puede decidir.

Tres ideas para quedarse

  1. Un contrato inteligente es un acuerdo normal que se ejecuta solo.
  2. Es útil para lo sencillo y automático; para lo importante sigue haciendo falta leer, preguntar y asesorarse.
  3. Si un sistema automático le perjudica, usted conserva todos sus derechos: puede reclamar igual que con cualquier otro contrato.

¿Va a firmar o a utilizar un contrato inteligente en su empresa? En Davara&Davara le ayudamos a revisarlo: conozca nuestros servicios o escríbanos.

La tecnología puede cumplir un trato por nosotros, pero la confianza, el sentido común y la justicia siguen siendo cosa de personas.

Desafío Davara

¿Cuánto sabe de privacidad, ciberseguridad e inteligencia artificial?

Treinta preguntas con la explicación de cada respuesta. Le llevará diez minutos.

Hacer el test
DAVARA
Resumen de privacidad

Este sitio web utiliza únicamente cookies estrictamente necesarias, como las de sesión. La información de las cookies se almacena en su navegador y permite, por ejemplo, recordar su elección en este aviso o conservar los productos o servicios añadidos al carrito.